Tierra Roja

Ana y Belén

Nuestro verano comenzó en la sierra de Madrid, en un concierto de Tierra Roja al que nos habían invitado unas amigas a las que siempre decimos que sí porque son de esas personas-puente, que te conectan con personas o cosas maravillosas. 

Además de ir por quién nos llegaba la invitación, yo dije que sí porque ya conocía a Ana una de las dos chicas que conforman Tierra Roja. Yo pensaba que comenzábamos el verano con un concierto de un dúo, pero lo iniciamos con un festival de vínculos, vínculos entre Ana y Belén y todas las personas que, subiendo al escenario a cantar o tocar con ellas, pero también con todos los autores cuyas canciones interpretaban como un verdadero homenaje, muchas veces introducido por ellas de una forma en la que, todxs lxs que estábamos en el público acabámos vinculadxs también, vibrando con ellas.

Concierto de Tierra Roja en Cercedilla 26/06/2021

Al salir del concierto, fuimos a tomar algo con nuestras amigas-puente, Tierra Roja y más gente maravillosa. Sentada, en esa mesa larga, miraba a mi alrededor y además de sentirme agradecida, pensé: “Quiero conocer más a Ana y a Belén”, “Quiero que todo el mundo conozca Tierra Roja”. Siendo fiel a esto, lo comenté con Ángela y al ver que era un deseo compartido, pedí a una de nuestras amigas-puente el número de Ana y le conté que queríamos tener un encuentro No pinto nada con ella y con Belén. Sin entender ella muy bien a lo que me refería, porque la verdad, aún no encuentro las palabras correctas para describirlo, me dijo que sí.

Así que, unos días después, estábamos Ana, Belén, Ángela y yo debajo de unos árboles del parque del oeste conociéndonos más.

A la izquierda Belén y a la dereha Ana, el día del encuentro entre Tierra roja y No pinto nada.

Ana es alta, ruibia, sonríe fácilmente, se fija en los detalles y transmite mucha energía. Belén es más bien baja, morena, mira con ternura maternal, escucha muy bien y transmite serenidad.

Ana es de quien nace Tierra Roja y Belén es el motivo de Tierra Roja. Belén se fía plenamente de Ana porque “lo que propone emociona” y Ana afirma sin dudarlo un segundo: “yo necesito a Belén”. 

Se conocieron tocando, no podía ser de otra forma, ahí se dieron cuenta de que compartían esencia, que tocaban para sí mismas, que la música era para ellas un espacio donde ser sinceras, un lugar de vulnerabilidad y de placer, pero que era también un plano de conexión, una forma de compartir con otros, que podía convertirse en un lugar lleno de arte y emoción. Se dieron cuenta de que “la música en sí es vínculo”.

Así nace Tierra Roja, “un espacio en el que te puedes emocionar y aprender”, “un homenaje a la canción de autor” para acercarlos a la gente. 

Para Ana y para Belén lo que realmente tiene valor es saber estar presente, el tiempo que dedicas a algo o a alguien, ellas están de acuerdo en que la forma de transmitir valor es cuidando eso que aporta valor, reproduciéndolo para poder conservarlo y compartirlo con otros.
Por eso, se aprenden las canciones como son, se fijan en lo que quería decir el autor, porque la poesía “es una forma de llevar algo”.

Supongo que en este punto ya entenderás por qué quería conocer más a Ana y a Belén o por qué quería que todo el mundo conociera Tierra Roja. Sí, Tierra Roja es uno de esos lugares habitados por personas que trabajan por el bien común, Tierra Roja es uno de esos lugares por los que nace No pinto nada. Tierra Roja, Ana y Belén tienen valor, por eso Ángela y yo, desde No pinto nada queríamos compartirlo contigo.